Drojan Lugo

Hay un sentido común que se alerta ante distintas señales de la vida cotidiana, y hay un área del conocimiento que sólo abriga a los especialistas. Gracias al sentido común -está nublado por tanto me llevo un paraguas, a esta hora hay mucho tráfico, salgo con media hora antes de lo normal- es como la gente se puede mover en el espacio. Es decir, el conocimiento que ha adquirido el hombre a lo largo de la vida va permitiendo que el hombre tome ciertas decisiones. Dice Juan Soto Ramírez que el sentido común no es sólo conocimiento acumulado “la doble convicción de que la lluvia moja y que debemos ponernos a resguardo de ella o de que el fuego quema y que no debemos jugar con él…se combinan para abarcar un amplio domino de lo dado y lo innegable, para formar un catálogo de realidades inmanentes a la naturaleza tan concluyentes que se imponen en cualquier mente lo suficientemente esclarecida como para aceptarla”.
El sentido común es pues, incuestionable. La gente opina, por ejemplo, de la política, atendiendo a su sentido común: “todos los políticos son corruptos” o “el petróleo es de los mexicanos”, generalidades que aplican a casos particulares o casos concretos que bien valen para las generalidades. La gente sabe que si se siente mal debe tratar ese malestar. En el campo de la medicina, cada familia tiene un médico en casa. No faltan, más allá de las recetas caseras, los diagnósticos y sus tratamientos, incluso hay un alto porcentaje de muertes y complicaciones de la salud debido a estas prácticas. Pero el sentido común no atiende dichas estadísticas. Pocos utilizan el “sentido común” racional: acude a un especialista; prefieren llevar el caso particular al estadio de las generalidades. “Yo tenía los mismos síntomas y me tomé un par de estas pastillas X. Santo remedio”.
El sentido común, sin embargo, es el motor de las actividades cotidianas. A diario enfrentamos situaciones que, sin el sentido común, paralizaría a cualquiera. Por asociación, vamos salvando los escollos que se cruzan en la vía cotidiana. “Tropecé de nuevo con la misma piedra”, dice una canción popular. Esto significa que se carece de sentido común o que en ciertos casos, en el amor por ejemplo, el hombre contradice a su sentido común.
¿Habrá un ser humano normal que no utilice el sentido común? Imposible. El sentido común forma parte de la cultura y como tal todo ser social se alimenta de ella. Algunos utilizan con mayor frecuencia que otros el sentido común razonado, pero racional o irracional no deja de ser sentido común.
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